LOS RICOS TAMBIÉN
LLORAN
Por Raúl Ramírez Baena*
Recientemente, la Comisión Nacional de Evaluación de la Política
de Desarrollo Social (Coneval) publicó un informe donde destaca que, según sus
mediciones, del 2012 al 2014 aumentó en 2 millones el número de pobres en
México. Aunque hubo 87 mil pobres extremos menos en ese lapso, según la Coneval.
Julio Boltvinik, investigador de El Colegio de México
(Colmex), reconocido como el investigador número uno en México sobre estudios
de pobreza, afirmó al presentar el documento Evolución de la pobreza y la
estratificación social en México 2012-2014, que la pobreza por ingresos en México alcanzó a
más de cien millones de personas al cierre de 2014, equivalentes a 84.3 por
ciento de la población, asegurando que las cifras reflejan el deterioro
económico del país debido a los altos índices de desempleo y subempleo y a la
baja del poder adquisitivo de los salarios. (La Jornada, 22 de julio de 2015, p. 27).
Oxfam México publicó recientemente una investigación de Gerardo
Esquivel denominada Desigualdad extrema en México: concentración del poder
económico y político, en la que
demuestra que menos de uno por ciento de la población acapara alrededor de 43
por ciento de la riqueza total, y que entre esa minoría absoluta, 16 de los
superricos, dispusieran de una riqueza valorada en 142 mil 900 millones de
dólares, y aumentando.
Por otra parte, de acuerdo con los
Índices de Productividad Laboral y del Costo Unitario de la Mano de Obra en
2014, realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía
(Inegi) durante 2014, diferentes industrias registraron aumentos en su
productividad y en el aumento de horas trabajadas, pero esos incrementos
contrastan con la baja de hasta 8.8 por ciento en el costo de la mano de obra.
Es decir, los trabajadores en México son hoy más productivos, pero sus salarios
no aumentaron, al contrario.
Los pobres, oportunidad
de negocios
Podríamos pensar seriamente que la administración de Enrique
Peña Nieto está fallando en materia de política social y que está faltando a su
promesa de aumentar el poder adquisitivo de las familias mexicanas a partir de “las
reformas estructurales que el país necesita”, sobre todo la reforma energética,
la joya de la corona; que Rosario Robles, la Secretaria de Desarrollo Social,
debería renunciar por el fracaso de las políticas sociales que tienen como eje
la Cruzada contra el Hambre y que la Economía de Mercado, base de la ideología
neoliberal, ha sido un rotundo fracaso. Pero no, al contrario, todo está
fríamente calculado, es todo un éxito. Veamos por qué:
El pasado 20 de julio aparece una nota de Susana González en
el periódico La Jornada, en la que se destaca una información del Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), que asegura que “los pobres de América
Latina y el Caribe, que representan 45 por ciento de la población regional, o
más de 272 millones de personas, presentan una oportunidad de negocio para
todo tipo de empresas, pequeñas o transnacionales, ya que los hogares de
menores recursos llegan a gastar en conjunto 500 mil millones de dólares por
año en productos y servicios”; que es un “mercado al alza” que puede alcanzar
759 mil millones de dólares, lo que representa 10 por ciento de la economía
regional. Pues como no, hay por lo menos 2 millones de pobres más en México en
dos años, y aumentando.
La clave está en la imposición de hábitos de consumo a la
población. Obviamente, la población con menores estudios y con más bajo nivel
en el escalafón laboral es fácil rehén de la mercadotecnia, que oferta más de
lo que realmente necesitamos para la sobrevivencia humana, productos
industrializados no indispensables que, incluso, tienen un fuerte impacto en el
deterioro ambiental. Con el apoyo de los medios electrónicos, el consumismo compulsivo
domina hoy la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la
religión, a la familia y a la política.
Aunado a ello, el Estado Mexicano no desarrolla políticas de
crecimiento económico en los sectores primario, secundario y terciario de la
economía con una visión sustentable, al contrario, la libre empresa mata
cualquier intento de establecer en México un Estado Social de Derecho.
Dice el maestro Adolfo Sánchez Rebolledo que “las reformas
estructurales hacen el milagro de convertir a los pobres de hoy en los consumidores
del ilusorio mañana al que aspira el individualismo neoliberal”.
Por qué los ricos
también lloran
El recién nombrado dirigente de la Coparmex-Mexicali,
Francisco Fiorentini Cañedo (ex Secretario Particular del alcalde panista de
Mexicali Víctor Hermosillo Celada en el trienio 1998-2001), cuestionado sobre
el aumento de la pobreza extrema en la entidad, a diferencia de la media nacional,
reproduce fielmente la ideología empresarial-asistencial que caracteriza a este
sector, al declarar a La Crónica de Mexicali (25 de julio de 2015) que “la
pobreza en Baja California es algo que duele, lastima y es algo que tenemos que
combatir, pero en Mexicali tenemos pobreza que al compararla con el Sur no se
llega a niveles tan lamentables”. Menos mal.
Agregó que “lo anterior no debe ser un consuelo, y que debe
haber mexicalenses bien alimentados, mejor atendidos, para poder ser mejores
ciudadanos, y es algo que debe ser creado por la misma sociedad”. Como no, como
por arte de magia.
*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos
del Noroeste, A.C.
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