viernes, 7 de agosto de 2015

¿QUIEN ERA NADIA?

¿Quién era Nadia Vera?
Nadia Vera
Nadia Vera Abya Yala

A Nadia, a nuestra Nadia

Desde el sábado 1 de agosto, los noticieros nacionales e internacionales reportaron que los cuerpos sin vida de un fotoperiodista y cuatro mujeres fueron hallados en un departamento de la colonia Narvarte, en el D.F. Lloramos de rabia e impotencia por el asesinato de Rubén, compañero de lucha, amigo, maestro, colega... Ruben, uno de los nuestros.

En las primeras imágenes, Nadia, reconocimos tu casa, rogamos que no estuvieras ahí. Te llamamos hasta el cansancio, llenamos de mensajes tu facebook, vimos cómo las horas devoraban nuestras esperanzas hasta que fue confirmado por nuestros propios amigos. Eras tú, estabas ahí, y también fuiste torturada y asesinada.

Quizá en unos días algún político farsante nos va a presentar una de sus famosas “verdades históricas”. Nos va decir que el móvil fue el robo, o un crimen pasional. O que se equivocaron de casa o que todos eran miembros del crimen organizado. Quizá incluso encuentren un chivo expiatorio que “confesará” bajo tortura. Quizá termine en la cárcel por muchos años. Y entonces van a cerrar el caso y pretenderán que lo olvidemos. Y nos van a amenazar con reprimirnos si seguimos exigiendo justicia en un caso supuestamente resuelto. Esas son las promesas que el gobierno sí cumple.

Pero en la calles nos veremos. En cada esquina vamos a gritar que no les creemos. Vamos a decirles que no tenemos miedo y que si vienen por todos y cada uno de nosotros, entonces los estaremos esperando. Pero no nos van a encontrar callados, ni rendidos, ni doblegados.

En estos momentos de tristeza y furia no podemos dejar de recordar cómo en estos años que te tuvimos cerca recibiste todo tipo de agresiones por parte del mismo estado que en esta ocasión decidió silenciarte para siempre.

En Xalapa, tú Xalapa, te vamos a recordar como la estudiante universitaria que participó activamente en las movilizaciones en contra del alza al transporte. Con tu voz firme y tus pies pequeños que dejaron huellas que muchos comenzamos a seguir poco después.

Te vamos a recordar como la activista que la tarde del 1 de septiembre del 2012, tras los fraudulentos comicios electorales, entró junto con nosotros a tomar el palacio municipal de Xalapa, desde el que elevamos nuestras enérgicas protestas en contra de la farsa electoral. Inmediatamente después, cuando aún sonaba el eco de esas marchas multitudinarias organizadas por 63 días desde la Acampada Lerdo, recuperamos y activamos junto contigo el espacio que todos conocimos como “Casa Magnolia”.

Ahí te vimos reír, te vimos gritar, dormir, bailar, discutir, aprender, enseñar, ayudar y construir eso que era nuestro proyecto colectivo más ambicioso, nuestro centro cultural autogestinado.

Ahí te acompañamos en los talleres, en las conferencias, en los eventos culturales, en las fiestas y en los bailes. Fue durante ese periodo que nuestras protestas comenzaron a recibir una escalada de violencia, ordenada, como siempre, desde las oficinas de gobierno.

Recordamos, por ejemplo, que el 15 de septiembre del 2012, fuimos golpeados y tres de nosotros "levantados" torturados y amenazados por policías estatales, obligados a recitar las últimas palabras con una pistola en la nuca --para después de sembrado el terror-- ser abandonados en las cercanías de la central de abastos.

El 2 de octubre de ese año, después de la protesta en que recordamos a los compañeros asesinados en el 68, sujetos desconocidos allanaron tu casa. Revisaron tus cosas y se fueron sin robar nada. Tiempo después, nos dijiste con ese sarcasmo tan tuyo, “Tenía yo tanto desmadre en la casa, que para que yo me diera cuenta de que se habían metido, hasta tuvieron que limpiar y ordenar un poco… sólo por eso lo noté. Después vi que hasta se habían bañado…”

Valiente y necia, te resististe a mudarte de ese departamento por meses.
Recordamos la tarde del 20 de noviembre de ese mismo año, cuando nuevamente fuimos reprimidos y encarcelados por mostrar una enorme pancarta que expresaba lo que hoy es incluso más válido que entonces: “Javier Duarte, te tenemos en la mira. El pueblo no olvida ni perdona”.
Ese 20 de noviembre, fuiste sometida por mujeres policía que te arrastraron por la calle y te dejaron visiblemente golpeada. Desde entonces siempre lo dijiste: “las policías pueden ser más cabronas que los hombres”. No lo olvidamos cuando las vemos caminar por las calles, estrenando sus uniformes de la fuerza civil.

Después de ese día, Nadia, nos contaste que te sentías amenazada. Que te estaban siguiendo constantemente, que te vigilaban, que afuera de tu casa reconociste más de una vez a una de las mujeres que te detuvieron en aquella ocasión y sólo entonces te convencimos y te convenciste de mudarte de casa.

Aún así nos acompañaste por las calles de la ciudad mientras expresábamos nuestro repudio a las reformas estructurales. Usando tu cuerpo de pancarta, protestaste con nosotros contra la reforma energética que entregó PEMEX al mejor postor. Siempre sabia, siempre con palabras fuertes para los que no tomábamos las medidas de seguridad adecuadas, viste crecer a nuestro lado el hostigamiento, la persecución, la vigilancia constante de nuestros pasos. La represión.
En 2013 te vimos marchando al lado de miles de maestros que rechazaban la reforma educativa. Como Rubén, viviste en carne propia la brutal represión de aquel 14 de septiembre, cuando fuimos desalojados con violencia de la ahora llamada Plaza Regina por las fuerzas policiacas del estado, esas que no dejaban de golpearnos con sus bastones eléctricos a estudiantes, maestros, periodistas...

Estuviste ahí en los largos y aburridos tiempos de espera en la Comisión Estatal de Derechos Humanos, mientras levantábamos nuestras quejas. Tú lo sabías, nosotros lo sabíamos, era un ejercicio casi inútil, pero un precedente más para evidenciar la violencia del estado.

El año pasado, en 2014, participaste activamente en las marchas para exigir la aparición con vida de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pero de nuevo sentiste el acoso de la gente del gobierno y decidise por fin alejarte de Xalapa, autoexiliarte al DF, y trabajar en lo que te hacía sentir feliz: la Gestión, Producción y Promoción Cultural.

Desde allà apoyaste nuestros pasos, las denuncias, la difusión, el monitoreo, la acción solidaria ante el aumento de la violencia que creció más y más hasta llegar a ese 5 de junio, hace apenas dos meses, en el que 8 de nuestros compañeros de lucha fueron brutalmente atacados por un grupo parapolicial, con machetes, palos, bates y armas de fuego. La agresión más brutal y más directa que vivimos... hasta entonces.

Nadia, el sábado supimos la trágica noticia. No lo queríamos creer. Aún no lo podemos aceptar.

Ultimaron a una mujer de 32 años, originaria de Chiapas, dijeron en sus declaraciones oficiales. Para nosotros, tus amigos, no eres una... eres Nadia, nuestra Nadia, eres tu voz ronca y tus regaños, tus carcajadas, tus fiestas; eres cada uno de nuestros recuerdos, de nuestros debates políticos, de la pláticas cotidanas. Eres también la productora de arte escénico, la organizadora de muestras internacionales de cine. Eres iniciativa, eres camino, resistencia y fuerza, eres lucha, voz, arrojo, denuncia. Eres eso que somos, Nadia, eso que se queda, aunque te hayan asesinado.

Hoy es lunes y no sabemos quién va a cuidar a tus perros. No sabemos quién nos va a cuidar a nosotros. Llenaríamos mares de lágrimas con todo lo que no sabemos. Pero hay cosas que tenemos claras. Hay cosas que sí sabemos.
Tu cuerpo fue mancillado pero tu lucha y tus ideales se mantienen intactos. No sabemos quién jaló del gatillo pero sí sabemos quién dio la orden. Lo sabemos y lo gritamos. Conocemos su nombre y su apellido. Sabemos también que sus acciones son desesperadas, igual que las de un perro acorralado.
Lo decimos hoy y lo diremos siempre. No olvidamos. No perdonamos. Fue el Estado. Javier Duarte: fuiste tú.

Xalapa, Veracruz, 3 de agosto de 2015.
Comité Universitario de Lucha


lunes, 3 de agosto de 2015

EL SECTOR SALUD EN PROCESO DE PRIVATIZACIÓN

Por Raúl Ramírez Baena*

A pesar de la grave crisis política y económica por la que atraviesa el país por el fortalecimiento del crimen organizado –aderezado con el escape del Chapo-, por los altos índices de corrupción e impunidad –con todo y Casa Blanca-, por las graves violaciones a los derechos humanos perpetradas por la fuerza pública y militar y por la gradual devaluación del peso mexicano, las “reformas estructurales que el país necesita” seguirán viento en popa. Animado por los resultados de las pasadas elecciones federales, una vez instalada la próxima legislatura, Peña Nieto podrá garantizar la mayoría calificada para sus reformas privatizadoras con los votos del PRI, PAN, PVEM y PANAL.

Recordemos que la privatización de los bienes y servicios de la nación inició en el sexenio de Miguel de la Madrid. Ya se privatizaron los bancos, el ejido, los ferrocarriles, los puertos marítimos, las carreteras, la explotación petrolera (Ronda Uno), etc. Todo, obedeciendo puntualmente los lineamientos de los organismos financieros internacionales controlados por los países desarrollados, como el Banco Mundial, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, la Organización Mundial de la Salud y la Unión Europea.

El acceso a los servicios de salud en el país es un derecho universal establecido en la Constitución en su artículo cuarto, que dice: “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud”. Aun así, se abre la posibilidad de iniciar el proceso de privatización del Sector Salud y, con ello, la reducción del papel del Estado en este sector a favor de la responsabilidad y elección individual, lo que genera la desigualdad y dificultades para el acceso a esos servicios de la población con menos recursos.

Entonces, si Emilio Gamboa Patrón (“va pa’tras, papá”), líder de la fracción del PRI en el Senado, descarta que se vayan a privatizar el IMSS y el ISSSTE, en lenguaje llano político quiere decir que sí se privatizarán, si bien no a través de un mecanismo convencional de venta de las paraestatales, sí forzando su quiebra o la reducción de los servicios de salud a su mínima expresión, introduciendo el sistema universal de salud, restringiendo la dotación de medicamentos del cuadro básico y los servicios prestados por el IMSS, el ISSSTE, la SSA y las instituciones sanitarias y de seguridad social de las entidades federativas.

Todo lo anterior, reforzado con una bien aceitada campaña mediática para convencernos de su inoperancia e inefectividad, para que los derechohabientes pierdan la confianza en esas instituciones y, con ello, la pérdida del apoyo social de las que, tras la Revolución Mexicana, fueran el orgullo de la seguridad social ante el mundo.

El mensaje es que el Sistema de Salud estará mejor en manos del sector privado a través de mecanismos progresivos como pueden ser la introducción del mercado en los sistemas sanitarios, promoviendo la competencia entre proveedores públicos y privados (asociaciones público-privadas); la adopción del sistema de aseguranzas privadas, concesiones, subrogación de servicios y licitaciones. Todo ello combinado con recortes presupuestales, el abandono progresivo de la infraestructura, el desabasto de medicamentos y otros. Tal como sucedió con Pemex (“no se venderá ni un tornillo”).

Las señales

  1. En la Cámara de Diputados se recibió recientemente el “Informe sobre la Situación Financiera y los Riesgos del IMSS 2014-2015 y el Informe Financiero y Actuarial 2015 del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE)”, donde supuestamente estas instituciones están en la antesala de la quiebra financiera.
  2. La Ley del Seguro Social, que entró en vigor el 1 de julio de 1997, como la Ley del ISSSTE, en vigencia a partir del 1 de abril de 2007, no garantizan una mayor cobertura de la seguridad social, una mejor atención médica, pensiones dignas y la viabilidad financiera de estas instituciones. El pretexto, el aumento de las esperanzas de vida, el incremento de las enfermedades crónico-degenerativas y los montos que se destinan al pago de las pensiones a los trabajadores jubilados.
  3. El presupuesto público a la salud no ha crecido en proporción a sus necesidades. El Ramo 12, que es el que procura el derecho a la salud de toda la población mexicana, recibió un presupuesto para este año de 134 mil 847 millones de pesos, lo que representó un incremento real de 0.1 por ciento respecto al año pasado, mientras que el asignado a los partidos políticos se incrementó un 2.5 por ciento en comparación con el 2014.
  4. El déficit y los adeudos de las instituciones de seguridad social federal y de los estados son prácticamente impagables, por lo que resulta más barato que los derechohabientes contraten servicios privados de salud.
En conclusión, las concesiones de bienes y servicios públicos al sector privado lleva implícita la aceptación de los servicios de salud como un valor de cambio en vez de un valor de uso, de un derecho humano, pasando de concebir los servicios sanitarios como instrumentos para satisfacer las necesidades de salud de la población a un área de negocios. Esta reorientación estratégico-ideológica está dirigida a introducir el mercado en espacios que antes les estaban vetados y reservados al Estado. En aras del lucro, en el modelo neoliberal, estamos frente al proceso de liquidación del Estado Garante o Estado Benefactor, surgido tras la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos el 10 de diciembre de 1948.

*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste


LOS RICOS TAMBIÉN LLORAN

Por Raúl Ramírez Baena*

Recientemente, la Comisión Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) publicó un informe donde destaca que, según sus mediciones, del 2012 al 2014 aumentó en 2 millones el número de pobres en México. Aunque hubo 87 mil pobres extremos menos en ese lapso, según la Coneval.

Julio Boltvinik, investigador de El Colegio de México (Colmex), reconocido como el investigador número uno en México sobre estudios de pobreza, afirmó al presentar el documento Evolución de la pobreza y la estratificación social en México 2012-2014, que  la pobreza por ingresos en México alcanzó a más de cien millones de personas al cierre de 2014, equivalentes a 84.3 por ciento de la población, asegurando que las cifras reflejan el deterioro económico del país debido a los altos índices de desempleo y subempleo y a la baja del poder adquisitivo de los salarios.  (La Jornada, 22 de julio de 2015, p. 27).

Oxfam México publicó recientemente una investigación de Gerardo Esquivel denominada Desigualdad extrema en México: concentración del poder económico y político, en la que demuestra que menos de uno por ciento de la población acapara alrededor de 43 por ciento de la riqueza total, y que entre esa minoría absoluta, 16 de los superricos, dispusieran de una riqueza valorada en 142 mil 900 millones de dólares, y aumentando.

Por otra parte, de acuerdo con los Índices de Productividad Laboral y del Costo Unitario de la Mano de Obra en 2014, realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) durante 2014, diferentes industrias registraron aumentos en su productividad y en el aumento de horas trabajadas, pero esos incrementos contrastan con la baja de hasta 8.8 por ciento en el costo de la mano de obra. Es decir, los trabajadores en México son hoy más productivos, pero sus salarios no aumentaron, al contrario.

Los pobres, oportunidad de negocios

Podríamos pensar seriamente que la administración de Enrique Peña Nieto está fallando en materia de política social y que está faltando a su promesa de aumentar el poder adquisitivo de las familias mexicanas a partir de “las reformas estructurales que el país necesita”, sobre todo la reforma energética, la joya de la corona; que Rosario Robles, la Secretaria de Desarrollo Social, debería renunciar por el fracaso de las políticas sociales que tienen como eje la Cruzada contra el Hambre y que la Economía de Mercado, base de la ideología neoliberal, ha sido un rotundo fracaso. Pero no, al contrario, todo está fríamente calculado, es todo un éxito. Veamos por qué:

El pasado 20 de julio aparece una nota de Susana González en el periódico La Jornada, en la que se destaca una información del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), que asegura que “los pobres de América Latina y el Caribe, que representan 45 por ciento de la población regional, o más de 272 millones de personas, presentan una oportunidad de negocio para todo tipo de empresas, pequeñas o transnacionales, ya que los hogares de menores recursos llegan a gastar en conjunto 500 mil millones de dólares por año en productos y servicios”; que es un “mercado al alza” que puede alcanzar 759 mil millones de dólares, lo que representa 10 por ciento de la economía regional. Pues como no, hay por lo menos 2 millones de pobres más en México en dos años, y aumentando.

La clave está en la imposición de hábitos de consumo a la población. Obviamente, la población con menores estudios y con más bajo nivel en el escalafón laboral es fácil rehén de la mercadotecnia, que oferta más de lo que realmente necesitamos para la sobrevivencia humana, productos industrializados no indispensables que, incluso, tienen un fuerte impacto en el deterioro ambiental. Con el apoyo de los medios electrónicos, el consumismo compulsivo domina hoy la mente y los corazones de millones de personas, sustituyendo a la religión, a la familia y a la política.

Aunado a ello, el Estado Mexicano no desarrolla políticas de crecimiento económico en los sectores primario, secundario y terciario de la economía con una visión sustentable, al contrario, la libre empresa mata cualquier intento de establecer en México un Estado Social de Derecho.

Dice el maestro Adolfo Sánchez Rebolledo que “las reformas estructurales hacen el milagro de convertir a los pobres de hoy en los consumidores del ilusorio mañana al que aspira el individualismo neoliberal”.

Por qué los ricos también lloran

El recién nombrado dirigente de la Coparmex-Mexicali, Francisco Fiorentini Cañedo (ex Secretario Particular del alcalde panista de Mexicali Víctor Hermosillo Celada en el trienio 1998-2001), cuestionado sobre el aumento de la pobreza extrema en la entidad, a diferencia de la media nacional, reproduce fielmente la ideología empresarial-asistencial que caracteriza a este sector, al declarar a La Crónica de Mexicali (25 de julio de 2015) que “la pobreza en Baja California es algo que duele, lastima y es algo que tenemos que combatir, pero en Mexicali tenemos pobreza que al compararla con el Sur no se llega a niveles tan lamentables”. Menos mal.

Agregó que “lo anterior no debe ser un consuelo, y que debe haber mexicalenses bien alimentados, mejor atendidos, para poder ser mejores ciudadanos, y es algo que debe ser creado por la misma sociedad”. Como no, como por arte de magia.

*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste, A.C.