miércoles, 2 de diciembre de 2015

CRIMINALIZACIÓN DE LA PROTESTA MAGISTERIAL

Por Raúl Ramírez Baena*

La política educativa de Enrique Peña Nieto, plasmada en la llamada Reforma Educativa, se encuentra hoy en su fase de aplicación-imposición del examen de conocimientos y habilidades didácticas a los profesores.

Los estados donde la reforma encuentra mayor oposición: Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Michoacán, son los que enfrentan mayores niveles de pobreza, población indígena, cacicazgos y fuerte presencia del crimen organizado.

En contraparte, en estos estados hay un importante e histórico movimiento de resistencia popular, presencia de policías comunitarios, autodefensas y, por supuesto, un movimiento magisterial disidente que recoge una fuerte tradición de lucha.

En estas condiciones explosivas, sin resolver antes los conflictos sociales, el gobierno federal se atreve a imponer la Reforma Educativa y su evaluación, que es una continuación de la Prueba PISA de la OCDE para los alumnos, del año 2000, con visión de mercado. La reforma “es en esencia un cambio político, porque modifica toda la organización del sistema educativo mexicano”, acepta Aurelio Nuño.

Con la salida de Emilio Chuayffet, quien inició el sexenio al frente de la SEP y quien concretó la Reforma Educativa, que por su estilo personal provocó la confrontación con el magisterio disidente, y la llegada de Aurelio Nuño el 27 de agosto pasado, se pensó que, por ser uno de los alfiles de Peña Nieto para una posible candidatura presidencial, el diálogo se iba a imponer. Lamentablemente no fue así, Nuño continuó con la mano dura.

Es obvio que estas son políticas calculadas desde la cúpula del poder, que han privilegiado una estrategia de choque implementando una campaña de descrédito de toda disidencia, así como de la represión laboral, física y judicial a maestros opositores.

Lamentable la exhibición mediática de 4 dirigentes magisteriales de la Sección 22 de Oaxaca, detenidos el 29 de octubre, trasladados por policías federales (igual que el Chapo y la Barbie) como probables responsable de los delitos de motín, daño en propiedad ajena y contra el consumo y riqueza nacional en la toma de las instalaciones de la Junta Distrital electoral en Tehuantepec y de las instalaciones de la refinería en Salina Cruz.

El Prof. Othón Nazariega Segura es procesado por su probable autoría en los delitos de robo agravado, contra el consumo y riqueza nacional y daño en propiedad ajena, en la toma de las instalaciones de El Tule, el robo de libros de texto gratuitos y los daños a instalaciones de la Octava Región Militar en la ciudad de Oaxaca.

Los profesores detenidos, exhibida su foto y ficha criminal en la TV, fueron enviados al penal federal de El Altiplano, de máxima seguridad, de donde se fugó el Chapo.

La manipulación mediática, impregnada de un fuerte optimismo sobre la participación magisterial en los exámenes, tiene por objeto crear una opinión pública desfavorable a la disidencia magisterial, por lo que observamos en las redes sociales opiniones contrarias a los maestros opositores. Aprovechando la desinformación popular, se impone el temor y el miedo a quienes se atrevan a retar al gobierno federal.

De nada sirvieron las mesas de trabajo y debates entre las partes antes de que se aprobara la reforma en el Congreso. Todo fue una burda simulación (atole con el dedo, decíamos antes). No se trata entonces de mejorar la educación, sino de controlar toda disidencia a un sistema de enseñanza permeado por la ideología neoliberal de mercado.

Las fuertes imágenes de miles de policías destacados en las ciudades donde los maestros amenazaron con boicotear los exámenes, dan cuenta de un –casi- Estado de sitio que nos regresa al autoritarismo, en una proporción de 2 o 3 policías por maestro evaluado; un Estado que resuelve por la fuerza las diferencias políticas y no mediante el diálogo.

Esa demostración de fuerza se combina con el discurso de la limpieza sindical magisterial, de ahí que, ¡por fin! los maestros de Oaxaca se van a liberar de la ominosa Sección 22 de la CNTE, corporativa y clientelar, dice Núñez. Obvio que su contraparte, el SNTE, es intocable, ese sí, corporativo y clientelar.

Triste el papel de los gobernadores “de izquierda” de Oaxaca y Michoacán, Gabino Cué y Silvano Aureoles, respectivamente, prestos a ofrecer el apoyo incondicional a las medidas de fuerza contra el magisterio a cambio de las participaciones federales. El dinero a cambio de los principios y de la autonomía de los estados.

El magisterio disidente ha insistido que no se opone a la evaluación del desempeño docente, sino a esta evaluación. En Colima, muchos maestros fueron acarreados, amenazados o llevados por la fuerza, al igual que en otros estados; pusieron su contraseña y clave, la cual les fue enviada con la notificación de que “serían evaluados para la permanencia en su cargo”.

En Zacatecas, hay testimonios de que las autoridades educativas “amenazaron a los maestros con quitarles sus plazas si no se presentaban a la evaluación”. A pesar de ello, muchos abandonaron el examen en solidaridad a los que afuera protestaban.

Aurelio Nuño se confunde. Dice que protege “el derecho a la evaluación” de los maestros, cuando debe ser más bien una obligación. Y desconociendo el legítimo derecho a la desobediencia civil, que surge de violaciones a los derechos humanos, justifica el uso de la fuerza. "No vamos a dialogar bajo presión y menos cuando se está violando la ley", asegura, mientras la Sección 22 lo emplaza a un diálogo “público y franco”. ¿Aceptará?


*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste