QUE SE VAYAN TODOS
Por Raúl Ramírez Baena*
“Que se vayan todos”, fue la consigna popular en la Argentina
del año 2001, a raíz de la grave crisis financiera que asoló ese país y que
derivó en la renuncia del presidente Fernando de la Rúa. Esa consigna ha sido
adoptada por el movimiento social generado en México a raíz del crimen de 6 normalistas
de Ayotzinapa y la desaparición de 43 de ellos.
Los recientes hechos, quizá la crisis política mexicana más
grave después de los sucesos del ‘68, son la gota que derramó el vaso de agua
en un país harto de corrupción, impunidad, violencia, demagogia, simulación y
pobreza. Es el cúmulo de la rabia contenida por los hechos de Tlatelolco, del Jueves
de Corpus de 1971, de la Guerra Sucia, de Aguas Bancas, El Charco, Acteal,
Atenco, Oaxaca, San Juan Copala, la guardería ABC, San Fernando, Tlatlaya, los 70 mil muertos desde
Calderón, los 25 mil desaparecidos, los miles de torturados, etc.
#FueElEstado
Ante los ojos de una población indignada, son los políticos mexicanos
los responsables del crimen y
desaparición de los jóvenes normalistas, es el sistema político representado
hoy por Enrique Peña Nieto. Así, la pesadilla no comenzó el 26 de septiembre de
2014 en Iguala, sino desde hace más de 70 años tras la constante burla de la
voluntad popular, la explotación de los mexicanos y la galopante corrupción.
El presidente municipal de Iguala apresado, postulado por el
PRD (y su esposa), igual, pudo haber sido candidato de cualquiera otro partido.
A los ojos de la gente da lo mismo, todos los del gobierno son iguales. Además,
los gobiernos municipal de Tlapa, del Estado de Guerrero y el federal, querían desaparecer
la normal de Ayotzinapa y a los estudiantes mismos, criminalizándolos. Los “Ayotzinapos”, les dicen despectivamente
las autoridades. Hoy, es difícil para el ciudadano común distinguir la línea
que divide a las autoridades con la delincuencia, a la violencia institucional con
la violencia criminal.
#FueraPeña
Está claro que el primer responsable de la Seguridad y el Bienestar
de la población es el Presidente de la República. Para eso se le paga y por eso
se le demanda y se le acusa.
#FueraPeña no es una consigna literal del movimiento; es algo más, es el deseo de que se vayan todos, comenzando por Peña Nieto, para reestructurar el
Estado Mexicano, para reinventar al país ante el agotamiento del Sistema
Político Mexicano y la quiebra política y moral de la partidocracia.
El gobierno de Enrique Peña Nieto carga ahora con el grueso
de la responsabilidad por los sucesos de Iguala, a pesar de varios intentos del
régimen, el PRI y Televisa por deslindarse y echarle la culpa sólo al PRD y a
López Obrador. ¿Por qué exigir la salida de Peña Nieto si quien gobernaba ese
municipio fue postulado por el PRD? Es claro que el PRD no se salva de la quema,
sobre todo “Los Chuchos”, pero estamos ante el desahogo popular por 70 años ininterrumpidos
de gobiernos corruptos, de impunidad, de cultura
priista.
#YaMeCanse
Al ofrecer el Procurador Murillo Karam una conferencia de
prensa donde, explicando su versión de cómo fueron asesinados e incinerados los
jóvenes normalistas, termina con la frase “ya me cansé”, y ésta se revierte al
gobierno y refleja literalmente que quién ya se cansó es el pueblo mexicano.
Veamos algunos ejemplos:
Los funcionarios no dejarán de ser “leales” al jefe, antes
que a los gobernados; los legisladores seguirán recibiendo sus moches por
gestiones y gratificaciones por el voto-consigna; los agentes del Ministerio
Público y jueces seguirán pidiendo dinero a los detenidos para liberarlos; los
policías de todas las corporaciones seguirán torturando para arrancar
confesiones; los partidos se las arreglarán para seguir comprando y
coaccionando el voto; los medios y periodistas favoritos seguirán recibiendo su
“chayote”; en el reparto de puestos, candidaturas y elección de funcionarios,
jueces, magistrados, ministros, ombudsman y otros, seguirán imperando las
cuotas de poder, los favores e imposiciones; funcionarios y policías seguirán
dando protección al crimen… ufff, ya nos cansamos.
¿Entonces quién o quiénes van a conducir el ansiado cambio? Salvo honrosas excepciones, ¿qué
hacemos con los políticos mexicanos? ¿Cómo le hacemos para que se vayan? Nada
va a ser fácil porque éstos han desarrollado una capacidad de adaptación a los
cambios, para no cambiar, como pocos en el mundo. Es claro que quienes deben dirigir
los cambios no serán los mismos de ahora.
“Las Reformas
Estructurales que el país necesita”
Ante esta grave crisis de Estado, ¿cómo quedan las Reformas
peñistas, sobre todo la energética? La respuesta nos la da el propio Mandatario
quien, a pesar de las protestas, movilizaciones, demandas de renuncia,
exigencias de la comunidad internacional y los organismos intergubernamentales
para esclarecer los hechos y del escándalo por la millonaria Casa Blanca de
Lomas de La Gaviota, se va de
negocios a China y Australia.
Para Peña hay otras prioridades y está claro que, anunciando la
muerte de los normalistas apostándole al olvido e imponiendo la historia
oficial, el “control de daños” está operando para administrar el conflicto,
quizá una que otra renuncia, al fin que no pasa nada…
*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos
del Noroeste
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